La Sala Marconi del Dicasterio para la Comunicación fue escenario de la presentación de la Gran Procesión Internacional del Señor de los Milagros, que se realizó el domingo 19 de octubre. En esta ocasión histórica, la venerada imagen del Cristo de Pachacamilla ingresó a la Plaza de San Pedro para recibir la bendición del Papa León XIV, en un gesto que une la fe del Perú con la Iglesia universal.
El encuentro, moderado por Alessandro Gisotti, Vicedirector Editorial de los Medios Vaticanos, reunió a autoridades diplomáticas, representantes de la comunidad peruana y miembros de la Hermandad del Señor de los Milagros en Roma. “El Señor de los Milagros es un evento peruano, sí, pero también de toda la Iglesia universal”, afirmó Gisotti, destacando cómo la devoción del Cristo Morado trasciende fronteras.
Entre los asistentes estuvieron el Ministro Manuel Carrasco E., Encargado de Negocios de la Embajada del Perú ante la Santa Sede; Wilmer Oblitas, Mayordomo de la Hermandad en Roma; y devotos como Elsa Javier y Carlos Salinas, quienes compartieron sus testimonios de servicio y fe.
Durante la ceremonia se proyectó un video que recordaba la devoción del entonces monseñor Robert Francis Prevost, hoy Papa León XIV, hacia el Señor de los Milagros durante su servicio pastoral en Chiclayo. También se transmitió un mensaje del Cardenal Pedro Barreto, quien presidirá la Eucaristía del 19 de octubre en la Basílica Vaticana.
“El Señor de los Milagros nació del gesto de fe de un esclavo africano”, recordó el cardenal, destacando que esta devoción tiene su raíz “en la experiencia del migrante y del pobre”. Añadió que el Cristo Morado “nos invita a mirar con amor a quienes sufren y recordar que Jesús mismo fue migrante y esclavo por amor”.

Foto: CrónicaViva
Más de 40 hermandades de distintos países participaron en la procesión del 19 de octubre, que culminó con la bendición papal en la Plaza de San Pedro. “Donde hay peruanos, hay una imagen del Señor”, expresó emocionado Wilmer Oblitas. Este histórico gesto se realizó mientras el Papa circulaba en el papamóvil, y es la primera vez que se imparte dicha bendición frente a una imagen santa en este lugar. Como detalle único de este suceso, mientras el Sumo Pontífice llegaba, se escuchaban los acordes de “El Cóndor Pasa”, interpretada por los niños de la Escuela de Arte Musical de París.
Para Elsa Javier, sahumadora con más de tres décadas de servicio, “ser devoto del Señor de los Milagros es un compromiso de vida. Cada paso, cada sahumerio, cada canto, es una oración viva”.
Con este acto, el Cristo Morado llega al corazón de Roma, llevando consigo la fe, la esperanza y la identidad del pueblo peruano al centro del cristianismo.
El 18 de octubre, las calles de Lima se tiñeron de morado y millones de fieles en el Perú y el extranjero renuevan su fe. Una manifestación de espiritualidad, identidad y esperanza que une al pueblo peruano con el mundo entero.
Fuente: Vatican News, La República
